Los vecinos de Senda de Granada denuncian una gasolinera en zona inundable y con posibles irregularidades urbanísticas
Advierten de riesgos para la seguridad y la salud y
anuncian acciones legales hasta las últimas consecuencias
La Asociación de Vecinos de Senda de Granada Oeste ha
denunciado públicamente la construcción de una gasolinera en su barrio y ha
recurrido la licencia concedida por el Ayuntamiento de Murcia. El colectivo
considera que el proyecto presenta graves deficiencias y podría suponer un
riesgo directo para el entorno residencial. Además, se ubica en una zona, en
barrios del Ranero-Espinardo, donde ya existen otras siete gasolineras en un
radio de 500 metros, todas ellas a escasos metros de viviendas y zonas
residenciales.
La instalación, promovida por una empresa privada de
gasolineras de bajo coste, pretende ubicarse en un terreno que no está
preparado para edificar. Se trata de una zona que carece del desarrollo
urbanístico necesario —calles, servicios y ordenación efectiva— ya que desde
2004 no se ha desarrollado ningún plan urbano que permita construir en ese
suelo. Pese a ello, el Ayuntamiento ha autorizado la obra apoyándose en una
interpretación “forzada” de la normativa urbanística, tal y como se expone en
el recurso interpuesto por la entidad vecinal.
Además, la documentación del propio expediente recoge
reiterados informes técnicos en los que se señala la falta de elementos clave.
Entre ellos, no consta que se hayan asumido los costes de urbanización que
corresponderían a la parcela, lo que, según
se desprende del expediente y a juicio de los vecinos, podría implicar
un presunto tratamiento no equitativo en la distribución de cargas urbanísticas
con un posible beneficio a la gasolinera.
Uno de los aspectos más preocupantes es la ubicación
de la gasolinera en una zona con riesgo de inundación. Un informe del
expediente administrativo reconoce este riesgo, pero no refleja que, según la
cartografía oficial de la Confederación Hidrográfica del Segura, se trataría de
un escenario de inundación con un periodo de retorno de 10 años, es decir, de
carácter recurrente. A pesar de ello, no consta la solicitud del informe
preceptivo del organismo competente en materia de aguas, lo que, a juicio del colectivo vecinal, agrava
la situación.
A ello se suma la cercanía de viviendas linderas ya
existentes. Al no haberse desarrollado el planeamiento urbanístico desde 2004,
existen viviendas habitadas por familias —incluyendo menores y personas
vulnerables— que quedarían a escasos metros de los depósitos y surtidores de
combustible.
El recurso presentado también cuestiona el encaje
legal de la autorización. Según denuncian, el propio Ayuntamiento reconoce que
la parcela no reúne las condiciones ordinarias para construir, pero aun así
concede la licencia aplicando criterios previstos para otros supuestos, lo que
consideran contrario a Derecho.
Asimismo, los vecinos alertan de importantes carencias
en la tramitación, como la ausencia de informes técnicos esenciales sobre
infraestructuras y condiciones reales de la obra.
A todo ello se añade un problema inmediato: las obras
ya están en marcha y utilizan una vía pública limitada en peso con la
existencia de un gran colector subterráneo sobre ella. Sin embargo, no consta
que se haya evaluado el impacto del tránsito de maquinaria pesada, lo que
podría provocar daños estructurales o situaciones de riesgo.
Ante este escenario, la Asociación ha solicitado la suspensión inmediata de la licencia y la
paralización de las obras, advirtiendo de que su continuación podría
generar una transformación irreversible antes de que se resuelva el recurso.
El colectivo vecinal ha anunciado que llevará el
asunto “hasta el final”, incluyendo la vía judicial, tanto en el ámbito
contencioso como, en su caso, en otras vías legales si se detectaran posibles
irregularidades relevantes en la tramitación de esta licencia. Ese ha sido el
encargo efectuado por la asociación de vecinos al equipo jurídico. Además, ya
se están analizando otros proyectos similares de la misma empresa en el municipio
para comprobar si se han tramitado en condiciones similares.
Riesgos para la salud: alerta por la proximidad a
viviendas
La Asociación advierte de que la ubicación de la
gasolinera no solo plantea conflictos urbanísticos, sino también sanitarios.
Diversos estudios —entre ellos investigaciones de la
Universidad de Murcia— recomiendan situar las estaciones de servicio a más de
50 metros de viviendas y a más de 100 metros de hospitales, colegios y centros
de salud, debido a la emisión de sustancias como el benceno, un compuesto
reconocido por su carácter cancerígeno.
Estas investigaciones señalan que:
- La cercanía a surtidores implica exposición a
vapores de gasolina (benceno y otros hidrocarburos), especialmente
peligrosos en entornos residenciales y próximos a equipamientos públicos.
- Se recomienda una distancia mínima de 50 metros
respecto a viviendas y de 100 metros para espacios especialmente sensibles
como colegios o centros sanitarios.
- Distancias inferiores a esos rangos incrementan
el riesgo de enfermedades respiratorias y, según diversos estudios, pueden
estar asociadas a un mayor riesgo de cáncer, incluida la leucemia
infantil.
Además, organizaciones como Ecologistas en Acción
llevan años reclamando un mayor control sobre la ubicación de este tipo de
instalaciones en entornos urbanos, alertando de los efectos de la exposición
continuada a contaminantes como el benceno. En Murcia ya se han registrado
quejas en barrios como El Ranero y otros puntos de la ciudad, donde vecinos han
exigido medidas frente a estos riesgos sin que el Ayuntamiento haya dado una
respuesta eficaz.
Lejos de corregir esta situación, la concesión de esta
nueva licencia no solo ignora esas advertencias, sino que agrava el problema,
añadiendo otra gasolinera en un entorno ya saturado. Para los vecinos, esta
decisión supone, a su juicio,
una falta de protección adecuada de la salud pública y una desatención a las
reiteradas demandas vecinales.
Consideran que el Ayuntamiento no solo está mirando
hacia otro lado, sino que está facilitando la expansión de este tipo de
instalaciones en zonas residenciales, asumiendo riesgos relevantes para la
población. En este contexto, denuncian que se podrían estar priorizando
intereses económicos privados por encima de la salud de los murcianos y
murcianas, en una situación que, lejos de corregirse, se intensifica con cada
nueva autorización.
Comentarios
Publicar un comentario